jueves

En la esquina de mi barrio hay una tienda, que vende unas pastillas para olvidar. Los vecinos aseveran que su efecto prolifera, pero yo no las quise ni probar. Pastillitas del olvido tengan el recuerdo vivo de la noche que la vi bailar. Se movía como loca, inestable y caprichosa... y era triste como mi ciudad. Y yo que te di todas mis noches sin lamentos y reproches. Te dí en las noches y en los días mis mejores melodías, en las horas más tremendas de mi vida. Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía. Y así destinada a padecerte, sigo loca como siempre, inventando lo que sea para verte.

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